Bajo el nombre de Dios, me guardo mucho de confundir dos cosas muy diferentes; diferentes hasta lo opuesto: por una parte, el conjunto del cosmos y de las leyes naturales que lo rigen; materia y fuerzas, energías. Este es el lado Zeus y se le puede llamar Dios, pero suprimiendo toda significación personal y moral. Por otra parte, el conjunto de todos los esfuerzos humanos hacia el bien, hacia lo bello, el lento dominio de esas fuerzas brutales y su puesta al servicio del bien y de lo bello sobre la tierra; éste es el lado Prometeo, es la ampliación del hombre y de todas las fuerzas que en él concurren. Pero este Dios no habita de ningún modo en la naturaleza; no existe más que en el hombre y para el hombre; ha sido creado por el hombre o, si lo preferís, se crea a través del hombre; y es vano todo esfuerzo para exteriorizarlo por medio de oraciones.
André Gide
