Quiero contar aquí una fábula que oí hace poco. Se dice que es muy antigua y que quizá ha venido de la India, lo cual es muy consolador. Un día un cerdo riñó con un león y lo desafió a duelo. Al volver a su casa reflexionó y se sintió aterrado. Se reunió entonces toda la piara, deliberó y dio su solución del siguiente modo: “Mira, cerdo, muy cerca de aquí hay un hoyo lleno de lodo y mierda: ve ahí, revuélcate bien en él e inmediatamente después preséntate en el lugar donde el duelo debe celebrarse”. El cerdo siguió este consejo. Cuando el león llegó, lo olfateó, hizo un gesto de asco y se retiró disgustado. Mucho tiempo después el cerdo aún se jactaba de que el león era un cobarde que le tenía miedo y había huido en lugar de aceptar la pelea. Indudablemente por aquí no hay leones, se opone a ello el clima y además sería para nosotros una caza demasiado majestuosa. Pero reemplazad al león con un hombre bien educado y la moraleja será la misma.
Fiódor Dostoievski
